No establecimiento de nuevos gravámenes
Hoy por hoy el establecimiento de este tipo de gravámenes no es obligatorio para los Estados y, en tanto en cuanto no se desarrolle el último Libro Blanco, seguirá sin serlo, por lo que España tiene el poder de decisión de adoptar decisiones en esta materia sin condicionarse por las que adopten sus vecinos.
Se ha explicado ya que el sector, por problemas estructurales y coyunturales (la actual debilidad de la demanda) es incapaz de repercutir estos incrementos de costes. Por ello un incremento en la presión fiscal de este tipo deterioraría aun más las condiciones de prestación y lastraría el apoyo al mantenimiento de la actividad exportadora que está conteniendo la actual crisis de nuestra economía.
Además la no aplicación de estos gravámenes en España constituye uno de los compromisos adoptados por el gobierno en los acuerdos del 11 de junio del 2008.
Por todo ello ASTIC es contraria a la aplicación de estos gravámenes en España. En caso de que deviniera inevitable debería buscar la aplicación de medidas paliativas o compensatorias.