Armonización de la normativa de los bio-combustibles
La falta de armonización de la normativa sobre el uso de los biocombustibles impide, en la práctica, su utilización para el transporte internacional, dañando la viabilidad de esta alternativa para los combustibles fósiles.
El transporte por carretera contribuye en buena medida al cambio climático por culpa de la falta de coordinación entre las normativas de los estados miembros, que hace que los límites entre los porcentajes de biodiesel admisibles y sus componentes varíen de unos estados a otros. Y por la necesidad que los vehículos en tránsito tengan que cumplir las variadas normativas de los países por los que circulan, y no las de los Estados en los que recibieron los suministros de combustible.
Los estados miembros deben obligarse a permitir la circulación de vehículos por su territorio utilizando el combustible autorizado por la normativa de cualquier otro estado miembro. En caso contrario la utilización de estos vehículos para la realización del transporte internacional seguirá siendo imposible, con grave riesgo para el cumplimiento por parte de la UE de los compromisos asumidos en el acuerdo de Kyoto y la lucha contra el cambio climático.